Nuestra historia

Nuestra almazara nació en 1960, fruto del esfuerzo y la visión de 48 agricultores que compartían una misma pasión: elaborar uno de los mejores aceites de oliva de la Sierra de Segura. Desde el primer día, estos pioneros apostaron por una forma de trabajar basada en la tradición, el respeto por la tierra y un cuidado minucioso de cada aceituna. Ese espíritu sigue siendo el corazón de nuestra cooperativa más de seis décadas después.

Con el paso del tiempo, la familia creció. Hoy somos 400 socios que mantenemos vivo aquel legado, produciendo cada año una media de 4 millones de kilos de aceituna y alrededor de 800.000 kilos de aceite de la más alta calidad. Cada campaña es un nuevo compromiso con nuestra historia y con quienes confían en nosotros.

Uno de los elementos que nos distingue es nuestro sistema de lavado, único en toda la comarca y en la provincia. Gracias a la pureza del manantial de La Parrilla, la aceituna fluye sin estancarse en la segunda fase del proceso, conservando intactas sus propiedades y su sabor. Este detalle técnico, fruto de años de experiencia, es parte esencial de la identidad de nuestro aceite.

Por eso nuestro aceite lleva el nombre de “La Parrilla”: un homenaje al manantial que nos da vida y a la dedicación de generaciones de agricultores que han convertido esta almazara en un símbolo de calidad, tradición y orgullo serrano.

Origen

Crecimiento

Elemento diferenciador

Identidad de marca

Desde la raíz

El alma de La Parrilla, contada por quienes la trabajan.